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La reflexión de la semana

La reflexión de la semana
"La campaña te ha generado mucha tensión...". Caricatura de Chócolo en El Espectador. Marzo 14 de 2010

domingo, marzo 14, 2010

El tuerto es rey (no en un país de ciegos, sino de ignorantes)

Foto: WikiCiudaDana (flickr.com)

No debería sorprenderme la creciente ignorancia en Colombia, pero aún logra hacerlo, aunque más que sorprenderme, me indigna. La desinformación, la chabacanería, la sumisión, la pobreza, la incultura, la ineficiencia, la estupidez y la falta de consciencia, entre otras cositas, son cada vez peores pese a que se dice con mucho entusiasmo en los discursos y en las conversaciones de los amantes de las actitudes positivas, que estamos cada vez más cerca de salir de todo eso y mucho más lejos de la podredumbre que es nuestra verdadera realidad.

Mientras más pasan los días, más nos sumergimos en la vergonzosa precariedad que sólo puede existir en una sociedad como esta, la colombiana, y que en últimas, merece realmente lo que tiene: corrupción, violencia, ignorancia, hambre, inequidad, ineptitud.

Parece muy pesimista esto que digo, pero voy a mostrarles unas perlitas que vi en los comicios de hoy para que ustedes juzguen y después digan si lo es o es que la paranoia me tiene consumido. Hay joyas para enmarcar, veamos:

- Jurados absolutamente desinformados que sin ningún problema, preguntaban a los electores por cuál consulta deseaban votar y que al escuchar a los ciudadanos, peor de informados, decir que por las dos, entregaban los dos tarjetones como si nada.

- Votantes que decían abiertamente que no querían votar por el Parlamento Andino y de nuevo los jurados, en lugar de indicarles que entonces votaran en blanco o no marcaran el tarjetón, no lo se lo entregaban.

- Ciudadanos que pensaban que los “tres chiflados” eran tan amigos que daba igual si metían el tarjetón sin marcarlo porque cualquiera de los tres que ganara daba igual.

- Escrutinios a puerta cerrada, contraviniendo la ley y la directriz de la Registraduría en el sentido de permitir a los ciudadanos y a los periodistas, permanecer, junto con los testigos electorales, en el momento del conteo de votos.

- Policías que desconocen la ley y van sacando a diestra y siniestra a quien no les cae bien, sólo por querer observar el escrutinio de una mesa de votación.

- Lentitud e ineficiencia de la Registraduría en relación con los resultados electorales.

- Como siempre, la tecnología haciendo de la suya y los tecnócratas defendiendo sus bondades. La página de la Registraduría se bloqueó, no funcionó, se trabó, se cayó, tal y como se va a trabar, a bloquear y a caer el país.

- En algunos municipios de la Costa Atlántica pensaron que el escrutinio se iba a demorar cinco minutos y no acondicionaron luz en los puestos de votación. Llegó la noche y la lentitud del proceso los dejó ciegos, pero algún tuerto se las debió ingeniar.

- Pobres por doquier y a granel premiando con su voto a quien les quita lo poquito que tienen y se lo dan a quienes mucho poseen.

- Partidos con candidatos investigados y con antecedentes sospechosos y como decía salud Hernández “…campañas de ríos de plata, unida a la escasa pulcritud de los dirigentes nacionales”, brillaron por su sagacidad y su astucia para el engaño.

Quizás falta pedagogía política. Pero pedagogía básica, menos Montesquieu, menos Rousseau, menos Maquiavelo, menos Platón y Aristóteles. Todos ellos sólo se entenderán cuando la masa, aunque sea, aprenda a votar. La teoría de los centros de educación básica y superior sólo tendrá sentido si en la práctica esa teoría se evidencia.

Menos maestrías y menos doctorados. Si los comportamientos políticos en este país son como estos, ni los doctores ni los magísteres nos sirven.

Si esto pasa aquí en Bogotá, la capital del país del tuerto, imagínense las bellezas que suceden en otras zonas mucho más pobres y mucho más ignorantes.

Hay que ir pensando en apagar y en irnos. Después de lo de hoy, aquí no hay futuro.

domingo, septiembre 27, 2009

El doctor Vallejo

Foto: mora.alexis

Sátrapa, atrevido, irrespetuoso, arrogante, lenguaraz, inescrupuloso, provocador, insolente, desvergonzado, ladino, artero, marrullero, soberbio, altivo, altanero, fiero, bizarro, grosero, impertinente, vulgar, descocado, desfachatado, alborotador, insurrecto, revoltoso.

Sí, tal como lo hizo con el inicio de su Desazón suprema, lo hago yo con el comienzo de esta columna que me vuelve a poner en la red luego de un receso casi forzado. Enumero palabras para definir lo que para muchos es Fernando Vallejo, el hoy doctor en Letras Honoris Causa de la Universidad Nacional de Colombia. Ciertos marrulleros de verdad, de la Academia colombiana, dirán que ni siquiera merece ser referenciado por alguien, para otros como los de la Nacional, es nada más ni nada menos que la conciencia crítica del país.

Y es que uno puede estar de acuerdo con sus imprudentes palabras o no, pero lo que no puede desconocer es su gran condición de escritor. No cualquiera gana el premio Rómulo Gallegos, por ejemplo, y no cualquiera suena como Nobel de literatura. También es comprensible que cause ampollas con el veneno de sus palabras, claro está, porque cada una de ellas está cargada de verdad y como ya se sabe, la verdad duele.

Yo apruebo muchas cosas de las que despide Vallejo con su verbo aunque un gran amigo me haya dicho alguna vez que quien lo hubiera leído no podría hablar de justicia social. Creo que el estar de acuerdo con algunas cosas suyas no excluye que se piense en salvarnos de esta miseria que invade el mundo. El mismo Vallejo lo demuestra y aunque se reconoce a sí mismo como un ferviente ateo, quienes creemos en Dios, a nuestra forma, sin rezos ni golpes de pecho, lo entendemos de una manera distinta.

Nadie lo ha comprendido, pero como ninguno, es él quien con su amor hacia los animales lo hace evidente. Decía Da Vinci que verdaderamente el hombre es el rey de los animales porque su brutalidad supera la de éstos, algo que queda evidenciado en sus textos, en sus entrevistas y obviamente en la realidad. El mismo Charles Darwin a quien llamó impostor en su Manual de imposturología física, dijo también que el amor a todas las criaturas vivientes es el más noble atributo del hombre, y así lo manifiesta Vallejo cuando con sus acciones y de nuevo, con sus palabras pone en evidencia que hay algo más que veneno en su alma.

Lo del título honorífico de la Universidad Nacional es un acto de comprensión de una de las más respetables instituciones de educación superior a quien ensimismado en su propio sufrimiento, ha hecho pensar a muchos sobre lo que padece nuestra pobre Colombia, que no es más que el producto de una raza humana enferma, pervertida y corrupta que sigue en plena caída hacia el desbarrancadero si no asume con entereza que las palabras de los ídolos no pueden cambiar el mundo si las actitudes, las formas de actuar y los compromisos no lo demuestran.

No faltará quien ahora diga, con la pedantería propia de los eruditos, que a un escritor como Vallejo no se le puede creer ni una coma. Y puede ser cierto, no se trata de creerle, de lo que se trata es de meditarlo, de reflexionar sobre lo que dice y de obrar con consciencia para cambiar lo que denuncia.

lunes, marzo 23, 2009

Periodista con delirio de grandeza

Foto: Empezar de Cero -->...

Me da pena tener que hablar de una colega pero ya no me aguanto más la estupidez de María Isabel Rueda. Es el colmo que tengamos que soportar sus columnas poco serias y sus sandeces cada vez que se le ocurren.

A la muy prestigiosa comunicadora se le ocurrió escribir el pasado lunes 22 de marzo en su habitual columna de El Tiempo que lo que le sucede a Samuel Moreno es que se siente perseguido y que por eso no puede gobernar. ¡Como si no fuera cierto!

Antes teníamos que tolerarle que nos mandara a escoger entre Shakira y Juanes como si eso fuera un tema de Estado o algo del mayor interés nacional.

Su sobrado y arrogante estilo para escribir la hace acreedora de un delirio de grandeza que no sólo no cabe en la cabeza de nadie sino que estorba, viniendo de una periodista con un espacio en un medio de comunicación serio como El Tiempo, bueno…

No toma partido, como debe hacerlo un periodista, pero le falta ponerlo de presente como indispensablemente es condición de un columnista. Hoy está con Uribe, bueno siempre ha estado, parece ser, sólo que le da pena aceptarlo; mañana con Samuel porque quiere “que le vaya bien”, la próxima vez con el Papa y sabrá Dios si en unos cuantos meses con Josef Fritzl.

Las acusaciones contre la familia Moreno tendrá que comprobarlas, al igual que revelar las pruebas de que las 2.243 reuniones que supuestamente sostuvo María Eugenia Rojas durante la Campaña de Samuel a la alcaldía no se presentaron. Tendrá que demostrar también que esa campaña o el mismo Moreno recibieron dineros de DMG como lo insinúa.

Por otro lado, no se ha establecido a ciencia cierta si el Pico y Placa extendido ha resultado ser un fiasco como ella misma lo dice, ni que haya estragos comerciales pues como también lo anota, las cifras no se han revelado, claro que cuando salgan a la luz pública van a ser “monumentales”, producto de esa persecución contra el Alcalde.

¿No está viendo las obras María Isabel? Quizás también vive en un país de ensueño como el de Obdulio o el de Peñalosa y no se ha dado cuenta de los trancones que ya empezaron para ejecutar la fase tres de TransMilenio. El metro no se ve porque no ha llegado, pero cuando esté listo, porque alguien tenía que empezarlo, si su pedantería se lo deja, escribirá un artículo para agradecerle a Samuel Moreno.

Como si fuera poco, también le endilga al Alcalde los malos resultados de Santa Fe y Millonarios. ¡La tapa! Ahora hasta técnico de fútbol debe ser el burgomaestre.

Bueno, todo esto es producto de un cerebro gigante con ideas liliputenses.
No sólo yo pienso cosas de este tipo en relación con María Isabel, si no miren este sitio: http://picotazosdegaviota.blogspot.com/2009/02/bienvenida-maria-isabel-rueda.html

lunes, febrero 09, 2009

En el Día del Periodista: el caso Morris-Botero

Foto: CONTRAVÍA T.V

Parece que con la polvareda que se ha levantado en los últimos días en torno a la actuación de Hollman Morris y Jorge Enrique Botero en las liberaciones de secuestrados de la semana pasada, de nuevo, el espacio para el debate sobre el proceder de un periodista en situaciones de riesgo se está empezando a abrir.

Qué mejor oportunidad que la de hoy, Día del Periodista, para abordar este tema que, sin duda, tendrá múltiples opiniones y consideraciones que deben analizarse con altura, con respeto, pero sobre todo, en aras de ofrecer elementos de juicio que enriquezcan las posibilidades de actuación de un comunicador y le den luces que mejoren su trabajo.

En mi condición de periodista no puedo más que condenar las abusivas e irresponsables declaraciones del presidente Uribe. Poner la lápida en la espalda de estos dos comunicadores no es una actitud digna de un mandatario que dice respetar a la prensa. Pero no sólo condeno las declaraciones por ser periodista sino además, por ser un ciudadano pacifista que entiende que la prensa como elemento fundamental de una democracia, debe velar por el equilibrio en la información, lo cual a su vez, permite que diariamente se formen ciudadanos libres. Las partes y las contrapartes se deben escuchar por igual, eso es lo básico que se aprende en una facultad de comunicación y periodismo.



Foto: cooperativa.cl

El Tiempo y El Espectador de ayer domingo divulgaron con amplitud las apreciaciones de Morris y Botero y mostraron las declaraciones de Daniel Samper Pizano y de Olga Amparo Sánchez, estos tres últimos, garantes en el proceso de liberación. Es claro, luego de leer y comprender sus relatos que a Botero se le autorizó para portar sus cámaras, lo cual es también una autorización para que oficiara como periodista. Esto lo ratifican tanto el CICR como los compañeros de Botero en la misión.

Lo de Hollman Morris es nada más ni nada menos que una censura a un trabajo de reportería que de acuerdo con la ley, cuenta con todas las garantías respecto a la reserva de las fuentes y a la posibilidad de llegar en busca de información a cualquier sitio del territorio nacional, que entre otras cosas, no es vedado ni prohibido para nadie. Eso lo debería ratificar el supuesto éxito de la seguridad democrática.

En lo que tiene que ver con el tema ético, volvemos a la manida preguntica que aún se debe hacer en las facultades de comunicación: “¿en una situación de riesgo, usted toma la foto o salva una vida?”. Botero hizo las dos cosas. De no haber sido por su inoportuna pero valiosa comunicación con Telesur, quizás la entrega de los secuestrados se habría suspendido.

Causa malestar que desde la Casa de Nariño se esté intimidando a algunos periodistas y premiando con exclusivas a otros que hablan o escriben bonito sobre Uribe. Las verdades duelen pero mucho menos cuando hay honestidad y transparencia en los procederes. Ministro Santos, la Operación Jaque ya pasó.

miércoles, enero 28, 2009

Las medidas de Samuel

Ilustración: ELECTROBUDISTA

El tema de las medidas adoptadas por nuestro Alcalde para mejorar la movilidad y la seguridad en las vías es bastante amplio y tiene muchas aristas que deben ser analizadas. Como soy consciente de que este y cualquier blog son espacios para lecturas rápidas, debo hacer un pequeño análisis, que aunque corto no tiene la extensión adecuada para su publicación. Espero me disculpen, aunque en honor a la verdad, he tratado de ser lo más sintético posible.

Voy directo al grano y como sé que muchos me van a desear lo peor, pues comienzo diciendo que estoy de acuerdo con la medida que amplía el Pico y Placa para los carros particulares adoptada por el alcalde Samuel Moreno.

Pueden si quieren repasar las columnas que he escrito en El Informante para que corroboren que poseo vehículo y que además protesté en un Día sin Carro montando una zorra que era en lo que pretendían Lucho Garzón y por supuesto Enrique Peñalosa, nos movilizáramos los dueños de vehículos particulares en Bogotá.

Ahora me adhiero a la medida, aunque discrepo de algunas otras del paquete de siete que ha impuesto el burgomaestre, veamos:

Pico y Placa:

Las medidas restrictivas son per se, una amenaza para la libertad, sin embargo, cuando se necesitan disposiciones de choque como las que se impondrán la próxima semana, pues debe haber normas no para incumplirlas ni para seguir con esta mentalidad mediocre de los colombianos que enaltece la frasecita manida de “hecha la ley hecha la trampa”, sino para cumplirlas realmente. En tal sentido, el hecho de que diariamente vayan a salir de circulación cerca de 450.000 vehículos, indiscutiblemente aliviará en algo la movilidad mientras se terminan las obras que empiezan a construirse, las cuales, se supone, nos permitirán, a futuro, disfrutar de nuestros vehículos. Por ello vale la pena el sacrificio.

No es cierto que salgan de las vías 530.000 automóviles como lo dice el Secretario de la Movilidad pues hay que contar que van a salir a ellas 3.000 buses que, según insiste el funcionario, transitarán por las zonas periféricas de la ciudad, a eso hay que sumarle las excepciones que de seguro se darán a quienes trabajan con sus vehículos y las trampas de algunos que con toda seguridad utilizarán un segundo carro.

De todas formas, la reducción de automóviles va a ser considerable. La gran inquietud radica en lo que Ricardo Monteczuma ha puesto sobre la palestra: las horas pico serán caóticas pues seguirán circulando los mismos carros de siempre más los 3.000 buses que empezarán a operar, así sea en zonas aledañas como se infiere de lo dicho por el secretario Fernando Álvarez. Esas zonas limítrofes también son transitadas y por lo tanto no es claro si de verdad sirve poner a funcionar los buses, para quiénes y si realmente contribuirán o empeorarán la movilidad. Me resisto a creer que Moreno se esté dejando manipular por la mafia transportadora de Bogotá.

Con todo lo anterior y en espera de que la solución no sea peor que el problema, creo que el sacrificio de todos en estos momentos es necesario y que nos guste o no, todos debemos aportar para que el futuro de la ciudad traiga una mejor calidad de vida. Es importante recordar que la cultura ciudadana juega un papel fundamental en esta coyuntura. En este país miserable, atrasado e inculto quizás sea mucho pedir que la gente empiece a pensar en colaborar, pero el trabajo también debe hacerse en ese frente, cosa que el Alcalde no olvida pues dentro de su paquete de medidas habla del tema como más adelante lo veremos. La cuestión no es sólo de muros y ladrillos, bien parece saberlo Samuel Moreno.

La medida es transitoria y eso lo garantiza el decreto que tiene una fecha límite para su culminación. Ojalá no se inventen luego algún conejito para ampliarla como ha sucedido con el dos por mil, que ya va en cuatro por mil o con la ampliación de una hora para el Pico y Placa que termina la semana entrante, por citar dos ejemplos, y ojalá no aparezca en estos días un orangután que imponga un cuantioso incremento en el precio de la gasolina aduciendo que como se está consumiendo menos, la ciudad va a empezar a perder dinero. Con no rebajar el impuesto de rodamiento y el SOAT ya es suficiente. Ojo Samuel.

Transporte de Carga:

En lo que tiene que ver con este tema, no hay nada novedoso salvo separar los camiones de los vehículos escolares. El resto parece ser un cúmulo de tramitomanía y unos acuerdos que suenan bonito pero que en la práctica parecen utópicos. Eso de firmar un pacto “de buenas prácticas por la movilidad” con el gremio no es más que un eufemismo al igual que la exigencia de “un registro previo en página web para los envíos con vehículos que superen las 7 toneladas de carga para disminuir el impacto sobre la malla vial y la calidad de vida por la circulación de vehículos pesados en vías locales”.

En la realidad y no en la imaginación, los pactos se incumplen y los registros no registran. Se salva en este punto lo de la “construcción del Primer Corredor Logístico: Concesión Calle 13/ avenida de las Américas/NQS, en el marco del Plan Maestro de Movilidad”. Efectivamente esto es lo que se debe hacer, en lugar de prohibir el uso de automotores y por lo tanto restringir la libertad, hay que empezar a construir vías tanto para vehículos de carga como para particulares y de servicio público, así, por separado.

Bahías:

Excelente que se habiliten, ya era hora, esto favorecerá el comercio, la movilidad y la organización de la ciudad; frenará el abuso de muchos parqueaderos y proporcionará comodidad a los dueños de automóviles particulares. Ahora lo que toca es empezar a tumbar bolardos para olvidarnos del todo del señor Peñalosa. Y toca también empezar a regular, a futuro, los cobros por el estacionamiento en estos sitios no vaya y sea se nos aparezca el fantasma de las Zonas Azules y nos veamos enfrentados a enormes cobros y a brutalidades y arbitrariedades como las de los famosos cepos y los robos legales de carros por cuenta de los negocios redondos de las grúas.
Motos:
Muy bien la restricción para niños menores de 10 años y para mujeres embarazadas; bien lo de la prohibición del “zigzagueo” y lo de adelantar por la derecha como cualquier vehículo, pero no veo en qué pueda solucionar la movilidad el que un motociclista circule o no por los carrilles centrales, solo o con parrillero, si de todas formas el espacio que utiliza es el mismo.
La medida es pensada para reducir la accidentalidad pero incluso creo que es más seguro y más fácil que un motociclista circule por el centro y no detrás o entre buses, busetas, taxis y colectivos que como ya se sabe, hacen lo que quieren sin que nadie les diga nada. Hoy por ejemplo, un señor conductor de bus arrolló a un policía de tránsito por andar compitiendo con otro señor conductor de bus. El “Montoyita” debía la “bicocada” de 18 millones de pesos en comparendos.Las motos de dos tiempos, según me informan, ya hay muy pocas, de todas maneras si las piensan acabar, no sería justo con sus dueños que les pagaran el precio de un carrito de balineras. Ojo otra vez Samuel.
Seguridad de niños:
Aún no es claro si los cinturones de seguridad y las sillas infantiles deben ser utilizados sólo en vehículos escolares. Hay que recordar que el Código Nacional de Tránsito establece en su artículo 82 que los carros modelo 2004 y posteriores deben tener instalados cinturones de seguridad traseros, lo cual obviamente excluye a los anteriores. Esto lo ratifica la sentencia C-930-08 de la Corte Constitucional que declara exequible este artículo y por tanto exime a los vehículos anteriores al año 2004 del uso de estos aditamentos.
Creo que no es justo ahora pedir más esfuerzos a los miles de propietarios de carros particulares pues el uso de cinturón trasero, según estudios hechos por la misma corte no es absolutamente necesario y no estaría bien que se le diera rienda suelta a muchos con el negocito de los cinturones que con toda seguridad no dudarían en abusar con los cobros de instalación, lo cual sería otro golpe certero para los dueños de autos particulares.
En cuanto a las rutas escolares, su trabajo es el de transporte de niños por eso la obligatoriedad de los cinturones en ellas debe ser perentoria.
Gerencia en Vía:
Si mal no interpreto, esto de la Gerencia en Vía consiste en crear algo así como un centro de conciliación vehicular móvil que se encargue de dirimir conflictos entre las partes involucradas en choques simples o en problemas que se presenten en las calles por causa de los vehículos. Si no es así la idea no sería mala.
Entiendo que el espíritu de la norma es bueno pues pretende además crear acuerdos comunales para la solución de inconvenientes en la malla vial, eso es cultura ciudadana y hay que aplaudir todo lo que se haga frente a este tema.
Esperamos que los señores transportadores públicos se comprometan para reducir el número de buses, busetas y colectivos que transitan por la carrera séptima, luego por la 26 y la décima y que además como lo estipula esta medida, cumplan con el uso de paraderos, y con una buena prestación del servicio, que por supuesto, debe empezar por los conductores a quienes además deberían formar en atención al público, en relaciones sociales y en el respeto por la vida y los bienes de los demás.
Tecnología y Amor por Bogotá:
El uso de la tecnología es necesario y vital en una ciudad como Bogotá que como vemos sigue, en cuanto a movilidad, en el año 1978. También en este frente todo lo que se haga debe ser estudiado y analizado para que esa tecnología no termine empeorando las cosas. Cualquier inversión deberá verse retribuida con una ciudad más moderna, más tolerante, más serena y más incluyente.No sobra decir que lo moderno no implica acabar con lo que funciona bien, por tanto no es posible pensar en la chatarrización de vehículos particulares sean de los modelos que sean, siempre y cuando cumplan con las normas de seguridad que piden las revisiones técnico-mecánicas.
El comentario lo hago porque además he escuchado al Secretario de Movilidad diciendo que hay propuestas interesantes en tal sentido. Por tercera vez, ojo Samuel, el carro es una propiedad privada y el ciudadano es libre de comprar un carro último modelo, uno que tenga 40 años o un clásico mientras cumpla con la normatividad.
Como se observa el paquete de medidas de Samuel tiene sus pros y sus contras, como todo. Lo que sí es cierto es que los habitantes de Bogotá debemos ayudar a que la ciudad sea en el futuro una ciudad digna, decente y libre.
Ah, una última cosita: Repasen también el balance del primer año de gobierno de Samuel y verán que no es cierto, como muchos dicen, que no se haya hecho nada. Lo social también cuenta y mucho. Eso se lo aprendimos a Lucho, al César…

Foto central: alejo_farieta (flickr.com)


lunes, noviembre 17, 2008

La movilidad, el medio ambiente y la libertad

Foto: radio-diablo
Muchas situaciones difíciles afrontamos hoy en día los capitalinos: la movilidad, las condiciones del medio ambiente y para rematar, el uso de la libertad.

Mientras muchos luchamos y seguiremos luchando por el libre albedrío, la libre movilización, el respeto y la tolerancia hacia formas distintas de expresión y de pensamiento, otros pretenden achacar estos problemas al alcalde Samuel Moreno y además sumarle los inconvenientes frente a la inseguridad, al desempleo y hasta a la calidad de la educación.

Cifras en mano que dan cuenta del número de vehículos que circulan por las vías bogotanas, de los niveles de contaminación, de la misma inseguridad y del mismo desempleo, por citar sólo algunas, hay quienes atribuyen, por estas cifras, nada gratificantes, el resultado de once meses de gobierno del actual mandatario capitalino, que según dicen es desastrozo.

La verdad, creo que no es posible atribuirle a Samuel todos estos problemas. No creo que sea su culpa que circule 1`000.000 de vehículos particulares, 25.000 buses, busetas y colectivos, más de 50.000 taxis, o que, por ejemplo, la ciudad “se encuentre amenazada por los grandes complejos industriales, que comprometen la calidad del aire y del agua, la disponibilidad de zonas verdes y la atención a poblaciones expuestas a altos niveles de contaminación”. (Alejandro Arciniegas. http://capitulo27.blogspot.com/).

Lo que creo, efectivamente, es que las soluciones no pueden partir de la intolerancia de quienes gustan montar en bicicleta, movilizarse a pie o disfrutar de un maravilloso viaje por Bogotá en taxi, en bus o Transmilenio. De ninguna manera se puede pretender que los dueños de vehículos particulares sean todos millonarios ni que actúen de la misma forma irresponsable mientras conducen sus carros.

Decir que los carros particulares son los culpables de la hecatombe en el tráfico tiene su más y su menos. Simplista y lógico si nos dejamos llevar de las cifras, pero poco real si observamos el estado de las vías y la capacidad que tiene Bogotá para ofrecer a sus habitantes, a todos, los de bicicleta y los de BMW, condiciones dignas de movilidad.

Decir que son sólo los particulares los que contaminan no es racional ni objetivo pues hasta en los días sin carro se ha demostrado que incluso la contaminación sube debido al mal mantenimiento de los vehículos de servicio público y, obvio, al diesel que usa Transmilenio. Ese millón de carros particulares bien sincronizados contaminan menos que los cien mil públicos, e incluso la mitad, echando humo por toda la ciudad.

Lo que necesitamos es respeto y tolerancia de todos hacia todos. O sea soluciones concertadas en donde no quepa la duda de que se piensa en el bienestar de las mayorías sin ir en detrimento de las minorías. A Samuel, ya lo he dicho, no lo quieren dejar gobernar. Si lo hacen, posiblemente ganemos todos. Por eso resalto, en la columna de la derecha, la actitud del Representante David Luna.

No es posible que la libertad no se respete en una ciudad como Bogotá. El que quiera movilizarse y deba hacerlo, que lo haga como quiera, en bicicleta, a pie, o en los articulados, eso sí, con las condiciones dignas que debe ofrecer una ciudad seria. Esa libertad tiene sus límites, claro está, pero pretender que quienes tienen vehículos sean sometidos a más trabas para utilizarlos, es además de un atropello, una franca persecución, no sobra decirlo, que ya empezó hace rato por parte de la Policía de Tránsito, la Secretaría de la Movilidad, el DAMA, los taxistas y de los dueños de buses, busetas y colectivos.

José Salgar, el veterano e ilustre periodista ya ha propuesto en sus columnas de El Espectador, si mal no lo interpreto, algo así como una Ciudad Región, donde haya espacio para todos y donde se respeten las normas mínimas de convivencia, se preserve el medio ambiente y se viva mejor.

La situación no es fácil. Pero todas las soluciones, repito, deben partir de la base del respeto y en la no violación de la libertad de los demás.

Fíjense, por ejemplo, cómo no se ha respetado a los fumadores. Como se sabe, a partir del 4 de diciembre no será posible fumar dentro de espacios públicos cerrados, lo cual me parece excelente como ya lo dije en una columna pasada. Sin embargo, esa medida protege a quienes no tiene el vicio, pero no piensa en los que sí. Si hubieran permitido lugares cerrados con espacios abiertos para ellos, se hubiera respetado la libertad y el libre albedrío de las personas.

Indiscutiblemente el tema da para muchas páginas y no es fácil. Como nunca ha sido fácil que los seres humanos se entiendan, pero todos estos aspectos deben tenerse en cuenta antes de atacar a diestra y siniestra y de despotricar de un alcalde cuyas cifras, en once meses, no son tan precarias como las quieren hacer ver.

domingo, octubre 05, 2008

Veredicto

Foto: de a.Berbe

Hace casi dos meses el Canal Capital sacó al aire el programa Veredicto, conducido por el periodista Néstor Morales y dirigido por Daniel Coronel, bajo un formato con el cual se muestra cómo debiera funcionar la justicia oral en nuestro país: de una forma rápida y dinámica. Fiscal, defensor y testigos intervienen durante una hora para “condenar” o “absolver” a los acusados que en las primeras emisiones fueron El cartel de los sapos y la píldora del día después.

Los jueces son los televidentes quienes a través de llamadas o votando por Internet apoyan a la defensoría o a la fiscalía. Han resultado entretenidos estos programas y aunque a veces se enreda un poco por falta de ilustración al televidente en temas como la reforma a la justicia o el modelo económico de Uribe, cuenta con invitados de gran nombre pese al desempeño del fanático fiscal que proponía acabar con la píldora anticonceptiva, que más parecía un niño pataletudo en una exposición de colegio, menos mal el programa logró salvarse gracias a la sindéresis de la defensora.

La verdad, hace unos años, Judith Sarmiento había realizado un programa similar, pero el de hoy es una buena alternativa para quienes estamos hastiados de realities y de enlatados y queremos ver los domingos algo interesante en la televisión nacional. A propósito, qué bueno que haya empezado la Tvpolémica. Como ya lo habíamos anunciado en El Informante, llegó con nuevas ideas, con mayor participación del televidente y con una linda presentadora que le da alegría y complementa la experiencia de Adolfo Pérez, Wbeimar Muñoz, Édgar Perea y Óscar Rentaría.

Volviendo con Veredicto, Morales asume muy bien su papel de moderador aunque en algunas ocasiones sus preguntas a los testigos muestran el sesgo que empieza a tomar frente a los argumentos de las partes. De todas formas eso no ha empañado su gran desempeño y su seriedad para conducir el programa.

Lo que sí sorprende, si es que ya uno debe sorprenderse de algo en Colombia, es la votación final del público. No sé si será mojigatería o puritanismo, o si es falta de comprensión o un gran nivel de ignorancia, no sé, lo que muestra el público televidente. Pero como “la voz del pueblo es la voz de Dios”, pues toca aceptar los veredictos así no sean los correctos. Quizás sea eso lo que sucede con la justicia de verdad, se premian los argumentos fanáticos y ramplones y se condenan los serios y responsables.

A la gente le dio, en el primer programa, por apoyar al general Sergio Naranjo, director de la Policía quien adujo que El cartel de los sapos era una apología al delito y que mostraba una imagen falsa de la Policía Nacional. No entendieron, ni el público ni el general, que es una serie de televisión que muestra hechos reales a partir de ficciones creadas por el director y los libretistas y quisieron tapar el sol con un dedo. Increíblemente lo que nos mostró el fallo y la argumentación de Naranjo fue una censura a la historia y a la actualidad nacional. Si en sus manos estuviera, prohibirían exhibir películas de Al Capone, de Hitler, de Pablo Escobar y hasta la aparición, en cualquier medio, de personajes como Pilatos, Napoleón, Ben Laden o Muammar Al-Gaddafi.

Pero no se queda atrás la decisión del siguiente programa. Por amplia mayoría a la gente se le ocurrió votar que la píldora del día después era un abortivo y no un anticonceptivo y que por tanto debería retirarse del mercado. Tamaño exabrupto. Ni siquiera a una funcionaria del Invima le creyeron y terminó ganando el fanatismo religioso y la argumentación pobre y poco profunda.

Habrá que indagar qué tipo de público está viendo ese programa, pero lo que muestran las votaciones es que se trata de uno bastante mojigato y poco inteligente. Como yo lo he visto dos veces, quizás muchos me califiquen de esa forma, lo cual poco me interesa si realmente la democracia empieza a servir no sólo para elegir malos gobernantes sino para opinar con seriedad y con sentido de la razón.

Felicitaciones Néstor y Daniel, Hora 20 en Caracol radio, Noticias Uno en el Canal UNO y Veredicto en Canal Capital, son muestra de su gran profesionalismo y además, de que hay maneras distintas y serias de hacer periodismo.

lunes, agosto 18, 2008

La seguridad en Bogotá

Foto: de cgsb2007
Paradójico que en un país como Colombia donde, según José Obdulio Gaviria, el arrogante asesor presidencial, ya no hay guerrilla, ni desplazados, ni inseguridad, ni narcotráfico, mejor dicho donde se puede vivir sin pobres, sin hambre y sin roscas como las que criticó el Presidente hace poco, es decir que un país que bien podría ser la verdadera sucursal de cielo, tenga una capital insegura.

Muy raro porque como todos los males ya están erradicados, no es posible que Bogotá esté siendo víctima de oleadas de violencia, de sicariato, de homicidios y de hurtos. A no ser que el único mal que todavía queda sea Samuel Moreno Rojas, nuestro alcalde, quien definitivamente parece ser persona no grata en el círculo paisa que gobierna en el Palacio de Nariño y a quien parece también, hay que desprestigiar a toda costa con campañas mediáticas o con declaraciones inescrupulosas como las del ministro Juan Manuel Santos a quien se le ocurrió que pedirle resultados al general Palomino era regañarlo.

Es una majadería decir que Bogotá está siendo víctima de la violencia máxime cuando la ciudad siempre ha sido insegura, cuando desde hace muchos años es caldo de cultivo para bombas, para crímenes, para robos de vehículos y de apartamentos, para atracos y para grupos de guerrilla urbana.

Ese cuento es muy viejo sólo que a Samuel no hay que dejarlo gobernar. Si se hace puede volverse un verdadero peligro para las futuras aspiraciones presidenciales de los ministros Santos, Arias y hasta del mismo José Obdulio (si es que Uribe algún día los deja, claro está). Por eso no se puede, en Bogotá, aplicar la política de Seguridad Democrática porque la seguridad en Bogotá es problema del alcalde cuando de resultados se trata, pero de Santos cuando la cosa es de protagonismo, si no recuerden la abusiva participación del Mindefesa en un consejo de seguridad y la sobradez con la que dice que el alcalde no puede oponerse a los “buenos oficios” del gobierno para garantizar la tranquilidad de los capitalinos.

La guerra que le están haciendo a Moreno no es un falso positivo, es en efecto, un plan sólo comparable con el operativo que dio como resultado la baja de Raúl Reyes o con la Operación Jaque. En él juegan un papel de primer orden los medios, los mismos concejales que quisieron desestabilizarlo cuando no aprobaron la armonización presupuestal y por supuesto, el gobierno nacional.

Lo raro además, es que Samuel logró construir un Plan de Desarrollo en el que de cada diez pesos, siete van a ser destinados a garantizar los derechos fundamentales de la gente y comprometer al gobierno nacional en la construcción del metro, según lo dice en entrevista para el diario El Espectador el pasado 17 de agosto. Va a poner en funcionamiento las bahías para parquear, cosa que se pedía a gritos desde hace años, empezará la fase III de Transmilenio, ha dejado de perseguir a sangre y fuego a los vendedores ambulantes, a quienes obviamente hay que reorganizar, conformó un buen gabinete y pinta a futuro, si lo dejan, como un transformador de la ciudad.

Y es raro porque como el alcalde es el mal hecho hombre, pues todos estos no son logros sino errores de las estadísticas. Tal vez el reciente Informe de Desarrollo Humano de la ONU, sea un estudio mal realizado y lo que dice frente a la seguridad sea falso. Muestra el informe que “a pesar de la percepción de inseguridad de los bogotanos, las cifras demuestran que la seguridad ciudadana ha aumentado”. Obviamente eso es producto de administraciones anteriores y de los ocho meses de la actual pero claro, Samuel no ha hecho nada y por consiguiente hay que seguir desprestigiándolo y hacerle la vida imposible para validar y demostrar que si no es Uribe y su séquito nada es posible.

Este paraíso que es Colombia según Obdulio, tiene un infiernito y se llama Bogotá. Cómo no si el alcalde no es ni de la U, ni de Cambio Radical, ni de ninguno de los partidos de gobierno. Si perteneciera a alguno de ellos, con certeza, la Seguridad Democrática ya habría pasado por la ciudad.

A Moreno hay que darle tiempo. Uribe lleva seis años y tiene aún muchas deudas pendientes.

jueves, julio 24, 2008

Violencia para impartir justicia

Foto: sabacho393
Usar emblemas de la Cruz Roja Internacional para realizar acciones militares, así no se use en ellas ni un solo disparo y no haya ni un solo muerto, pagar, según se dice, a congresistas para que voten de determinada manera y desalojar a una familia de la tercera edad a punta de tanquetas y de policía antimotines, no se aleja mucho de la escalofriante filosofía de la guerrilla y de la izquierda recalcitrante que justifica la combinación de todas las formas de lucha.

La supuesta angustia del oficial que usó la cruz roja de la institución humanitaria del mismo nombre y del otro que también usó el logo de Telesur en la famosa Operación Jaque, se equipara únicamente con el dolor y el sufrimiento de la pareja de ancianos que en la mañana de ayer fue sacada de su casa a la brava, con golpes, aún en pijama y en medio de los gritos desesperados de sus familiares y vecinos.

La diferencia es que mientras a los oficiales del Ejército se les perdona y se le premia, a los otros se les trata como delincuentes y como criminales luego de haber pagado 80 millones de pesos por una casa que costaba 14.

El asunto aquí no es entrar a defender a la familia desalojada porque si tenían una deuda con un banco, es decir con una hiena, pues tocaba cumplir con las obligaciones y no dejar de pagar como el mismo dueño o ex - dueño del inmueble lo aseguró, pues según él, luego de 10 años “no volví a pagar”. Con los bancos hay que saldar las deudas a como dé lugar y cancelar hasta el último céntimo, porque de centavo en centavo y cobrando hasta por pedir un saldo es como se enriquecen y para ello, no tienen contemplación ni escrúpulos de ninguna índole.

De tal modo que el no haber pagado durante los últimos tiempos, así lo hubieran hecho en una década fue un gravísimo error y las leyes hay que cumplirlas. Lo que hay que ver es cómo se cumplen. No es admisible la actuación de la Policía, tampoco la de la familia, pero mucho menos la de un Estado que ofrece garantías a los verdaderos delincuentes y maltrata al ciudadano del común, al que con lágrimas y sudor trata de pagar una casa que termina saliéndole cinco veces más cara de lo que en un inicio la compró, al que vende en las calles y tiene que salir corriendo cada vez que ve un policía, al que no tiene dinero para pagar abogados, al desempleado, al obrero, al iletrado.

Ya sabemos que son cosas del sistema, del capitalismo voraz y feroz y que soñar con uno social es un exabrupto y hasta una estupidez. Empero, no estaría mal que tanto izquierdas como derechas dejen las palabras y se centren más en las acciones. También conocemos que el discurso de la justicia social es muy bonito pero irreal, aunque tampoco sobrarían acciones para proteger a los desvalidos y necesitados.

La justicia en este país debería ser eso, justicia. Pero hay hechos que no sólo la ponen coja y ciega sino que la asesinan. Las formas de conciliación, sobre todo con las entidades financieras, son sólo una ilusión. Con ellas, conciliar es pagar o atenerse a las consecuencias que, como ya hemos visto, son tan inhumanas como los cilindros, los roquetazos, los crímenes y los secuestros de guerrilleros y paramilitares.

Ahora es cuando uno quisiera realmente ver un corazón grande y valiente, como el que dice tener el presidente Uribe, quien arregla en los Consejos Comunitarios los problemas más insignificantes y hasta intrascendentes para el país, pero que ni se inmuta con situaciones como las de ayer.

jueves, julio 10, 2008

Felicitaciones Presidente, pero…

Foto: QuiDam EsPELeTia__

El 26 de octubre del año 2006 escribí una columna donde manifiesto que cuando el presidente Uribe sea merecedor de congratulaciones de mi parte, se las daré sin pensarlo dos veces. Creo que ha llegado la hora, y creo además, que el durísimo golpe que ha propinado a las Farc con el rescate de Ingrid y de otros catorce secuestrados, ha sido motivo de alegría para Colombia y sin duda, el mayor éxito de su gobierno.

Felicidades señor Presidente. Su terquedad dio frutos y no puedo más que reconocer que el operativo militar de la semana pasada es una lección para las Fuerzas Armadas de otros países, pues según especialistas, sólo es comparable con los perfectos operativos del Mossad israelí.

De todas formas, y no es por aguar la fiesta, no sobra recordar que el conflicto colombiano no ha terminado y que en palabras de la misma Ingrid Betancourt, la violencia en nuestro país no se acaba mientras haya injusticia social.

No es posible pensar en la paz cuando ministros como Palacio y Arias toman medidas descabelladas y absurdas. ¿Cómo puede haber paz cuando la gente tiene que hacer colas insoportables, inhumanas y degradantes no para que les regalen nada sino para pagar su derecho a salud y pensión?

¿Cómo puede haber paz cuando a los campesinos se les desconoce y ahora se les prohíbe vender la leche que ellos, sus padres, sus abuelos y sus tatarabuelos se han tomado desde tiempos inmemoriales?

Esos dos últimos casos por sólo citar algunos, porque la lista se haría interminable si nos ponemos a recordar todas las perlas de los Ministros del Despacho.

Ah, y tampoco se puede olvidar que aunque se traten de limar asperezas, las relaciones internacionales y con las altas cortes caminan por la cuerda floja. Y menos que en el monte quedan cientos de secuestrados que esperan recobrar la libertad sin que se ponga en riesgo sus vidas.

lunes, junio 23, 2008

La improvisación de la salud

Foto: priscilla.mora

No hay derecho. Una situación que llega a las instancias a las que llegó esta mañana, cuando más de un centenar de ancianos no tuvieron más remedio que bloquear la Avenida Caracas a la altura de la calle 25 en Bogotá, porque el Seguro Social no les atendía sus dolencias, no le deja a uno mucho qué pensar frente al porvenir de este país.

Cuando una persona de la tercera edad se ve obligada a protestar en la calle porque los derechos que ha adquirido no les son respetados; cuando personas que le entregaron su vida a este país, trabajando y cotizando para conseguir una pensión o un servicio de salud así sea miserable, no son tenidas en cuenta sino burladas, uno no puede más que pensar que definitivamente aquí no hay ningún futuro.

Y lo peor del caso es que la burla es mucho más cínica y grotesca de lo que uno pudiera imaginar. Solucionaron el problema con pañitos de agua tibia, a los ancianos los atendieron porque se hicieron atender a la brava, pero la real solución no se ha dado ni se dará en poco tiempo. Que el ministro de la Protección Social salga a decir que en una hora va arreglar el problema no es serio. Y no es serio porque queda en evidencia la improvisación con la que se liquidó el Seguro Social.

Uno no sabe a ciencia cierta qué va a pasar con los abuelos, quiénes los van a atender y en dónde. Hay confusión y los canales de comunicación para orientar a la gente han sido ineficaces. No es más sino preguntarle a alguno de ellos qué va a pasar con su salud para darse cuenta de la desorientación que tienen.

Y no es más sino observar las largas filas en los centros que les están prestando el servicio médico para descubrir que la tercera edad no es una etapa de la vida sino la muerte lenta como una señora lo dijo en medio de su angustia.

Parece ser que aquí en Colombia lo único importante es ver cómo se le hace la zancadilla a la Constitución para reelegir a Uribe "per saecula saeculorum" y cómo se venden las conciencias para hacer acuerdos políticos o alianzas que monten a algún “vivo” en el solio de Bolívar.

Como siempre, los problemas no se evidencian hasta cuando estalla el polvorín, lo cierto es que no es digno, ni justo que a la tercera edad se le dé un tratamiento de cuarta. Todos vamos para allá, ojalá nuestra vejez no sea como la de estos ancianos de hoy.

Habrá que oír al ministro Palacio el próximo miércoles en Radiosucesos RCN, quien aceptó la invitación de Gossaín para responder, a las siete de la mañana, las quejas de los usuarios del Seguro Social. Seguro saldrá con que el cáncer se cura con goticas de limón.

lunes, junio 02, 2008

Fumar es un placer…

Foto: Jorge Louzao Penalva

Estoy de acuerdo con la Resolución 1956 del Ministerio de Protección Social que prohíbe de manera expresa el consumo de cigarrillo en espacios cerrados públicos y estoy de acuerdo porque aunque fumo, soy respetuoso de quienes de manera libre y consciente no lo hacen porque consideran, como se ha demostrado científicamente, que es nocivo para la salud.

Soy respetuoso, también, con quienes no beben o con quienes no hacen deporte o con quienes, por ejemplo, no toman chocolate o no consumen leche. De igual manera con aquellos que se reúnen en iglesias cristianas o católicas o protestantes. Respeto a quienes viven solos y a quienes no piensan como nosotros. Me quito el sombrero ante los grupos indígenas que de manera responsable, consciente y seria hacen uso del yagé para ciertos rituales porque eso hace parte de su cultura.

Respeto a quienes comen culebras y perros y todo lo que se mueva, respeto a los negros, a los blancos, a los mestizos, a los amarillos, a los que creen y a los que no creen en Dios. En fin, entiendo que todos somos diferentes, pensamos distinto, vivimos de maneras heterogéneas y disfrutamos con cosas nada similares.

Y como soy respetuoso, pues lo mínimo que espero es que me respeten auque sé que pedir eso en Colombia, donde se mata por religión, por política o por pensar diferente, es como pedir peras al olmo. De todas formas no estaría mal que a los fumadores no nos aniquilen socialmente porque ya el humo se está encargando de eso.

Excelente que el Ministerio propenda por la salud de todos y que cuide a quienes no están llenando sus pulmones con compuestos tóxicos. Esa es una buena medida. No estoy defendiendo el cigarrillo, porque aunque fumar sea un placer, reconozco que es un hábito nocivo y perjudicial, lo que sí me gustaría es que cada uno hiciera un acto de contrición y descubriera que hay muchos malos hábitos que también son peligrosos pero que no por ello es imprescindible que se menosprecie, se irrespete y se intimide a quienes los tienen.

No pretendo que a los fumadores se nos trate de manera privilegiada pero no es posible que seamos tratados como delincuentes. Por eso, habilitar zonas especiales, en espacios abiertos, para todos los que fuman, es perentorio, sano y plausible.

Espero algún día poder dejar ese mal hábito, ojalá no sea demasiado tarde, pero mientras tanto, espero también que los no fumadores no me miren mal, no salgan corriendo cuando me vean fumar como si tuviera una enfermedad contagiosa o como si fuera el mismísimo Satanás. Espero que algún día la tolerancia, que es respeto y no aguante, reine en este país plagado de fosas comunes, de corrupción y de narcotráfico.

Así como mi libertad termina cuando empieza la de los otros, anhelo que esos otros sean libres sin que a mí me condenen y me repriman por un acto voluntario, consciente, intencional y en pleno derecho por mi condición de mayor de edad, aunque sea perjudicial para mi salud. Asumo las consecuencias de mis actos.

Por último, no estaría mal tampoco que el Ministerio de la Protección se preocupara por buscar alternativas para que los servicios de salud en este país fueran un poco más dignos y decentes. Hay que trabajar desde la educación y humanización de los médicos hasta la abolición de trámites innecesarios que, por engorrosos, terminan matando más gente de la que se muere diariamente por fumar.

lunes, mayo 26, 2008

La ciclovía no hay que modificarla... hay que acabarla

Foto: MarcosJulian
Cuando en Bogotá se den las condiciones para que el tráfico realmente fluya como debe ser, sin la absurda idea de chatarrizar vehículos particulares y la nefasta propuesta de conservar una ciclovía que empeora aún más las condiciones de movilidad, entonces sí se puede pensar en dejarla quieta tal y como está, según decía un editorial del diario El Tiempo de hace unos días.

Que no vengan con el cuento ahora de que ese robo de espacio público nos une a todos. Nada más falso, a esa guachafita de los domingos asisten quienes no han entendido que si se quiere hacer deporte pues para eso están los parques, a algunos de los cuales se accede, entre otras cosas, en forma gratuita.

Ni más faltaba que las calles de Bogotá sigan siendo escenarios de eventos deportivos o espacios para vender desde morcilla hasta salpicones. Lo que debe ser, que sea, pero en los sitios adecuados y acondicionados para fines específicos. No es posible que a la brava, quienes no desean hacer deporte sino salir en el vehículo a otros lugares de diversión, tengan que soportar un trancón auspiciado por el Distrito.

Sigue moviéndose, quién lo creyera, el suizo Peñalosa , azuzando a sus amigos de El tiempo y a los del Congreso, para que continúen patrocinando invasiones del espacio público. No le bastó con llenar los andenes de bolardos sino que ahora se le ve poniéndole palos a la rueda al proyecto de ley que lideraba el fallecido representante José Fernando Castro Caycedo a quien, dicho sea de paso, no sólo le cabía el país y la ciudad en la cabeza, sino que además, murió como lo conocimos, defendiendo sus ideas en forma decente.

Los 1.3 millones de bogotanos que hacen uso indebido de las calles en las ciclovías, generarían muchos más empleos de los 300 directos y de los 1.000 indirectos que nombra el diario, si quienes se lucran con los “deportistas” fueran reubicados en los parques de una forma seria, ordenada y decente.

Las cosas cada día están peores en estos tiempos de postmodernidad y lo simple se vuelve complicado y absurdo. No sé qué hay que pensarle a algo tan lógico como que las calles deben ser para los carros, los andenes para las personas y los parques para quienes deseen hacer deporte.

Ojalá los “parafarcoyidiscongresistas” actúen con lo poco de decoro que les queda y tomen una decisión acertada en este caso.

miércoles, febrero 06, 2008

¿Qué hacer después de la marcha?

A este interrogante que muchos tienen hoy, después de la histórica marcha del pasado lunes donde se oyó la voz unísona de miles de colombianos en contra de las FARC, hay que dedicarle un rato de reflexión y un tiempo de acción.

Ya se sabía de antemano que esta movilización a las FARC les importaba un pepino y deben estar muertos de la risa con los rehenes en las mismas condiciones y con muy pocas ganas de acceder al llamado del pueblo colombiano para que cesen los secuestros, la violencia y el perverso negocio del narcotráfico.

Ante esta situación, y únicamente con el objetivo de encontrar una solución dialogada al conflicto con ese grupo ilegal, se podría pensar en varias acciones:
- Estamos en mora, desde hace años, de legalizar el narcotráfico. Varias veces se ha dicho, esto debilitaría financieramente a la guerrilla y acabaría con el negocio que la sustenta. Lo del consumo se ha de pensar en forma seria y calculada a través de campañas que como las del alcohol advierten los efectos de su uso y llaman a consumirlo en forma responsable.

- Es necesario que se despeje Pradera y Florida. No hay por qué no hacerlo también en forma seria, con condiciones y con garantías para ambas partes. Aquí no se le va a entregar territorio a nadie. 45 días o a lo sumo dos meses, son suficientes para llegar a resultados o por lo menos para poner en marcha el Acuerdo Humanitario.

- Luis Carlos Restrepo se ve a leguas que es un buen hombre, pero no es el interlocutor que las FARC aceptan. Propongo a Mockus quien demostró que el garrote y la zanahoria funcionan.

- La guerrilla se termina cuando a los miembros del Secretariado se les dé oportunidad política. Que hagan campaña con todas las garantías para los cargos que ellos consideren deben ocupar a ver si alguien, después de lo del lunes, vota por ellos. Pero hay que dejarlos participar a ver qué se les ocurre aparte de secuestrar, lanzar cilindros, exportar droga y amenazar a la población civil.

- Al guerrillero raso, igual que a los paramilitares desmovilizados, se le deben ofrecer beneficios que verdaderamente hagan que abandone las armas para lograr una vida mejor.

- Colombia no es un país comunista, ni quiere revoluciones bolivarianas, ni está, en este momento gobernado por la izquierda, pero estos factores no deben ser obstáculos para que se luche seriamente por bajar los índices de pobreza, los bajísimos niveles de educación, el deplorable desempleo, así las cifras del DANE muestren lo contrario, las cada día peores condiciones laborales, las nefastas consecuencias de un TLC que no protege a los nacionales, las pocas oportunidades para los profesionales y ni se diga para quienes no lo son. Mejor dicho, para hacer inversión social que llaman. Creo que las guerrillas, FARC y ELN, y los grupúsculos que andan por ahí matando y secuestrando, perderían su razón de ser y sus llamados “ideales” si es que algo de eso les queda.

El pueblo ya se pronunció, no queremos más FARC, pero está demostrado que a plomo no se van a acabar, por eso hay que buscar soluciones concertadas. Ahí queda la inquietud.
Fotografía: Por AveLardo

lunes, diciembre 03, 2007

Lo que me dijeron Uribe y Chávez


Foto: Lapilar Foto: Sheila Steele
Hace unos años a Yamid Amat se le ocurrió inventarse una columna de opinión en la cual, de manera ficticia, hacía unas entrevistas que él llamó virtuales, a algunos personajes relevantes del acontecer nacional. Hoy, de manera “virtual”, voy a mostrarles una conversación que sostuve con los presidentes Hugo Chávez Frías y Álvaro Uribe Vélez.

Unos días antes de los insucesos entre Colombia y Venezuela, que hoy ocupan los mayores espacios de los medios de comunicación y que sin duda son tema obligado de cualquier tertulia, recibí una llamada que por la importancia del interlocutor no sólo me sorprendió sino que además me preocupó. Pensé que aquella persona ya había leído este blog y que por supuesto estaba siendo objeto de uno de sus habituales ataques de ira y que a mí me iba tocar pasar el resto de mi vida en el exilio. Con voz entrecortada por el susto que me causaba escucharle la voz al otro lado del teléfono, lo saludé respetuosamente y le pregunté a qué se debía que un mortal de mente inferior como yo recibiera una llamada de un prohombre de mente superior.

Mauricio, me dijo, la razón de mi llamada radica en la importancia que de vez en cuando tiene escuchar la opinión de un ser inferior. Ya he consultado a mis asesores, a mis ministros, a mis amigos del Congreso, todos son unos ineptos y por eso me toca a mí siempre tomar las decisiones. Lo único que quiero –prosiguió- es descubrir qué piensa un ser de carne y hueso sobre la decisión que he tomado en relación con el nombramiento de una senadora de la oposición ineficiente y de un presidente expansionista y amigo del terrorismo como facilitadores para que los asesinos de mi padre devuelvan a un poco de personas sin importancia al seno de sus familias.

Señor Presidente –le respondí- me causa un enorme gusto poder ser tenido en cuanta por la mano derecha de Dios, mi opinión es irrelevante pero ya que quiere escuchar lo que piensa un ser humano, pues tengo que decirle, como primera instancia, que si eso que me acaba de decir es lo usted cree de las dos personas que designó para la entrega de los secuestrados, pues la verdad, con todo respeto, me parece que se equivocó.

Yo nunca me equivoco, doctor Mauricio, sólo que al lumpen, a la guacherna, hay que distraerla con cositas y me pareció gracioso ponerme a jugar un rato con el tema de los secuestrados. El problemita que veo ahora es que me va tocar, en algún momento, decirle a esos dos que ya no me interesan, no vaya y sea que de verdad se logre un acuerdo con los asesinos de mi padre y quede yo como mosco en leche.

Señor presidente Uribe, de nuevo, con todo respeto, creo que el tema no es para juego. Muy por el contrario, si usted no tiene la voluntad de llegar a acuerdos con los asesinos de su padre, pues es mejor que lo diga, que siga invirtiendo en armas y siga desarrollando su plan de Seguridad Democrática a ver si algún día logra eliminarlos a todos, incluso a los secuestrados.

Eso es claro, doctor Mauricio, nosotros ya estamos a punto de acabar con esos terroristas, pero como la popularidad hay que tenerla siempre, por encima de los 70 punticos, pues a veces me toca dejar participar a los ineptos para que no se vaya a decir que no soy un demócrata.

La verdad, con testigos, doctor Mauricio, es que a mí ese par de morenos no me cuadran. Las Farc respetan y le tienen simpatía al presidente Chávez. Ambos, él y Piedad, son amigos de los terroristas y enemigos de Colombia, enemigos de la patria que debe estar por encima de los intereses personales, sobre todo los de ellos. Ambos son de carne y hueso, débiles, mortales. De todas maneras voy a dejarlos participar un ratico y luego los echo como perros, pero eso sí, sin avisarles ni nada, porque son capaces que me inventan una patraña para hacerme quedar como un presidente que no quiere la paz y yo sí la quiero, pero después de haber eliminado a las Farc, al ELN y a todos aquellos que medio huelan a izquierda, caiga quien caiga.

Cálmese señor Presidente - le interpelé al notar que la rabia ya empezaba a ponerle la cabeza caliente como de costumbre – sólo le pido, que por el bien de Colombia, piense primero antes de actuar. Si los facilitadores logran lo que su comisionado de paz no ha podido alcanzar, no sería excelente únicamente para ellos sino sobre todo para los secuestrados y para nuestro país, que como usted lo dice, debe estar por encima de cualquier cosa.

¿Aló?, ¿aló?. A esas alturas ya me encontraba hablando sólo. El doctor Álvaro Uribe, sabía con antelación, lo que iba a hacer y lo que quería era simplemente escuchar a un mortal.

Supremamente sorprendido por semejante llamada, pero alarmado también por la insensatez del mandatario, me puse a cavilar sobre lo que habíamos hablado y llegué a una conclusión. A nadie en este gobierno le interesa, honestamente, si los secuestrados se pudren en manos de una guerrilla anacrónica, desalmada, brutal y definitivamente, como todos lo sabemos, la única y directa responsable de esta sí, verdadera hecatombe que vive Colombia. Aquí lo que debemos esperar es una venganza personal en contra de las Farc cueste lo que le cueste al país. Por lo tanto, haber pensado siquiera en los buenos oficios del presidente en procura de una mediación que liberara a los plagiados, fue un engaño que a la postre todos vamos a pagar.

Pero ahí no paró la situación. Al día siguiente y como si fuera yo un enviado de Dios, El Elegido, al otro lado de la línea telefónica se encontraba el presidente Chávez.

¡Hermano Colombiano, bolivariano, suramericano, cómo está usted chamo! – dijo con voz altisonante la reencarnación de Bolívar –. Me he enterado del juego sucio de tu presidente quien, según dicen las malas lenguas, anda urdiendo un plan con los Estados Unidos para derrocarme, pero que aún así, me ha llamado para que logre un acuerdo con el comandante Marulanda que nos permita la liberación de tus compatriotas secuestrados. ¿Qué tú piensas chico?

Pues la verdad, señor Presidente, que si usted tiene desconfianza de su homólogo no debió haber aceptado la mediación.

¡Chamo!, a mí la suerte de los secuestrados no es que me interese mucho, sólo que el desequilibrio mental de ese mentiroso de tu presidente, me da la oportunidad de seguir siendo reconocido por la comunidad internacional como un gran negociador y como una figura prominente en al ámbito mundial. ¡Cómo voy a dejar pasar ese cuarto de hora!, además, si entro de lleno a ese proceso, en pocos días tendrán resultados.

Le dije que lo de los secuestrados no era un juego y que no se podía aprovechar esa coyuntura para satisfacer deseos individuales. Yo pienso presidente Chávez – continué – que aquí lo que importa no es quién salga ganando entre usted y el presidente Uribe, sino que todos los retenidos por las Farc, logren la libertad, para con ello, dar un paso grande en la consecución de un acuerdo que permita una paz sostenible en nuestro país.

Pero es que la máscara de tu presidente es espantosa, absurda, horrible. Y yo se la voy a quitar, sólo que antes tengo que centrar mis esfuerzos en elevar mi popularidad para poder, además, sacar adelante ese referendo que me dejará indefinidamente en el Palacio de Miraflores.

Señor presidente Chávez – le reclamé, un poco molesto y no porque Uribe me parezca realmente honesto sino por el manoseo asqueroso que los dos mandatarios estaban propiciándole a un proceso que debiera tener todas las condiciones, por lo menos humanitarias, para que llegue a feliz término – no me parece justo que la vida de cientos de policías, militares y civiles esté en manos ahora, no sólo de la guerrilla sino de dos presidentes que aparentan tener voluntad para lograr su liberación, pero que realmente están poniendo una cortina de humo, cada cual por su lado, para obtener con la situación y a su manera, dividendos personales.

¿Aló?, ¿aló?. Imagínense qué había pasado. De nuevo me encontraba hablando solo, atónito por lo absurdo de la situación, perplejo por el cinismo de aquellos Jefes de Estado. Hoy, luego de haberse desencadenado lo que en un principio yo ya sabía que iba a suceder, me veo como un cómplice de la situación por callar, por permitir, como ciudadano, como periodista, que un presidente local y uno foráneo, acribillen con la palabra, con la falta de decoro y diplomacia que sus cargos requieren, con la altura y la sensatez dignas de sus envestiduras, pero que no poseen, a unas víctimas de una violencia endemoniada que la historia nos impondrá por años; por permitir con mi actitud, displicente y cobarde como la de todos los colombianos, que se menosprecie la vida, la integridad humana y las más mínimas condiciones de derechos humanos a las cuales todos deberíamos tenemos acceso.

Independientemente de si las pruebas de supervivencia iban o no para Chávez, quien entre otras, quedó mejor que el Rey de España con el fracaso de su referendo (tema del cual hablaremos después), independientemente de si Piedad o no interviene, de si lo hace Putin, Gadhafi, Zarkozy o el mismísimo Benedicto XVI, lo que se debe hacer, cuanto antes, es no dejar morir en las cloacas de la inmundicia humana a esos secuestrados a quienes es obvio que la guerrilla tienen como garantía de subsistencia, ahora sí, cueste lo que cueste.

jueves, octubre 25, 2007

La hora de la verdad

Foto: maic_her

Pese a la campaña de desprestigio de los grandes medios en contra de Samuel Moreno Rojas, la gente desde hace rato tiene definido su voto.

Mucho daño han querido causarle al candidato del Polo, tanto RCN como Caracol, El Tiempo y en general los grandes medios de comunicación y manipulación de este país.

Se han dedicado a acomodar entrevistas de hace años, editando y dejando fuera de contexto las palabras del candidato y publicando lo que les conviene y lo que lo perjudica. El Florero de Llorente fue la equivocación que por fortuna aceptó el mismo Moreno y que incluso Darío Arizmendi tuvo la valentía de reconocer.

La pregunta capciosa y de doble sentido del ex alcalde Mockus en el debate del pasado domingo con una frase que incluía la palabras “salvar la ciudad”, provocó la inmediata respuesta que hasta hoy ha sido tema de conversación en todos lados. Un alcalde procura salvar la ciudad que gobierna como sea y de los males el menor, como decía Erasmo de Rótterdam, citado por el profesor de ética de la Universidad Sergio Arboleda, Darío Valencia quien incluso dejó claro en el programa Mesa de Noche, curiosamente del Canal Caracol, que lo dicho por Samuel Moreno había sido, a la luz de la ética, lo correcto.

Pero claro, no falta quien diga que entonces por qué Moreno aceptó el error, para lo cual el profesor Valencia también aclaró que cualquiera de las dos respuestas hubiera sido correcta.

Algunos aducen, ligereza, falta de análisis y hasta irresponsabilidad por parte del candidato, pero se les olvida que las cosas en el memento de gobernar precisamente se hacen con el detenimiento que amerita un buen juicio y un correcto proceder, lo que no se puede realizar en estos tipos de entrevistas, mal llamadas debates, en las cuales ni siquiera hay un minuto para argumentar.

De todas formas y aun cuando la equivocación de Moreno Rojas en un comienzo causó sorpresa, ella no debe estropear el buen camino que viene recorriendo ni tiene por qué cambiar la intención de voto máxime cuando desde las toldas peñalosistas, es decir desde los medios, han dejado ver las artimañas a las recurren con tal de ganar un puesto que ha de reportarles magníficas recompensas.

Llegó la hora de la verdad y de todos depende que la ciudad en la que vivimos caiga bajo la dirección de Peñalosa, un enfermo por los muros y la real dictadura a ultranza, el autoritarismo y la imposición de la fuerza por encima de la razón y el bien general que tanto invoca, o de Samuel a quien aún no se la ha dado la oportunidad de demostrar que no sólo legislando lo hace bien.

lunes, octubre 15, 2007

Pildoritas

Sobre la Secretaría de la Movilidad

Hay que ser demasiado necio para no entender lo inútil que fue el cambio de la Secretaría de Tránsito por la Secretaría de la Movilidad. Como lo dije, en un columna anterior, sólo cambió el nombre porque de resto siguió siendo igual y peor de ineficiente. Si no cómo les parece la siguiente perlita que le escuché a Gustavo Gómez en Caracol Radio el viernes 12 de octubre en la mañana. Un minusválido fue atropellado por una camioneta, llegó el Tránsito y lo que hicieron fue inmovilizar la silla de ruedas. Esto sólo pasa en Colombia, es que esta raza...

Popeye, Virginia y otras joyitas
Foto: Sorzano.

Con que a Virginia Vallejo le creen unas cosas y otras no. Vaya, vaya. No es muy creíble lo de Uribe pero sí lo de Santofimio, aunque en la sentencia que lo condena no la nombren. No es muy valiosa la palabra de Virginia pero sí la de Popeye. Qué bien. 24 años de Cárcel al ex ministro, pero ¿y dónde están los años que no han pagado los autores de otros tantos crímenes como los de Álvaro Gómez, Jaime Pardo, Carlos Jaramillo, Carlos Pizarro, por sólo citar algunos?.

Peñalosa y “sus grandes ideales”

El doctor Peñalosa, que va de capa caída, así los medios, que están enamorados de él, no lo quieran divulgar, ni reconocer, debería dar una explicación sobre lo que aparece publicado en un libro del escritor argentino Ángel Beccassino. La información me llegó por Internet de un sitio de William Calderón llamado La Barca de Calderón y la transcribo a continuación, tal cual la recibí: “Dobles y mandobles. Apoyándose en textos y facsímiles aparecidos en dos libros publicados en el pasado reciente, el ex ministro Fernando Londoño Hoyos sorprendió a su auditorio al ventilar desde su púlpito radial, en el barrio Teusaquillo, dos situaciones inquietantes por las que deberán darle explicaciones satisfactorias a la opinión pública los principales candidatos a la Alcaldía Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa Londoño y Samuel Moreno Rojas. Vamos por partes, como diría Jack, el destripador.

Caso Peñalosa. En el libro titulado "Peñalosa y una ciudad 2.600 metros más cerca de las estrellas", del escritor argentino Ángel Beccassino, el señor Peñalosa figura formulando estas propuestas, que parecen extraídas del "Diario del Che" Guevara: "que los ricos hagan ciertas concesiones"... "Que la guerrilla debería apretar más a los ricos"... "Que existen cosas que la guerrilla debería presionar". Ante el hallazgo de semejante "vademécum", Londoño emplazó a Peñalosa para que aclare o rectifique su posición y pidió al partido de la U que, si esa publicación es cierta, se le retire el respaldo al ex alcalde, pues es contrario a lo que viene proponiéndole al país el presidente Uribe.

Las páginas. Según la apretada síntesis del ex ministro conservador, en la página 14, anexo 1, se comprueba que el señor Peñalosa está totalmente de acuerdo con todo lo que está en el libro, que lo dicho, es su pensamiento y su proyecto para poner en práctica. En la página 32, anexo número 2, su intención es convertir los grandes clubes privados en parque públicos; sacar los carros particulares de circulación y concentrarnos en el transporte masivo. En la página 70, anexo número 3, muestra su intención de crear nuevos impuestos. En la página 145, anexo número 4, incita claramente a la guerrilla para que presione a los clubes a entregar sus propiedades y mejorar la distribución de la riqueza". (Hasta aquí el resumen de la obra del gaucho Beccassino).”

También Samuel Moreno, como hombre honesto, debe explicar lo siguiente: “Caso Moreno. En el libro titulado "La Parábola del elefante", de la autoría del ex ministro Londoño, se asegura que el ex senador y ahora candidato a la alcaldía bogotana, Samuel Moreno Rojas, recibió dineros calientes de la mafia caleña en el sonado Proceso 8.000, recursos que invirtió en la campaña que adelantó su movimiento a favor del entonces candidato presidencial Ernesto Samper Pizano. En la publicación de marras se reproducen fotocopias de dos comprobantes del dinero recibido por el nieto del general Rojas; uno, por 20 millones de pesos, y otro, por dos y medio millones de pesos.”

viernes, agosto 24, 2007

Andrés Felipe Arias: el cultivador de discordias

Fotografía tomada de
http://www.elespectador.com/
Era de esperarse, en un gobierno como el colombiano, plagado de revanchismo, populismo y con visos de dictadura a ultranza, sus ministros no podían ser otros.

La clara muestra de férrea testarudez es la columna del Ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, publicada el pasado sábado 18 de agosto en el semanario El Espectador. En ella y con un tono nacionalsocialista y patriotero, anuncia una campaña de No al Despeje. Y está muy bien que como funcionario del gobierno más bélico de los últimos tiempos se solidarice y respalde a su jefe, pero poco favor le hace al país liderar semejante campaña en momentos en los cuales se está movilizando un gran número de personas de la sociedad civil en procura de un acuerdo humanitario que brinde una luz de esperanza a una nación cada vez más aplastada por el delito, la corrupción, el engaño y la intransigencia.

Mejor ejemplo ha dado el propio presidente Uribe quien de forma inteligente, ha puesto en manos de Piedad Córdoba la función de facilitar un acercamiento entre gobierno y guerrilla. Los resultados ya se están viendo. Hacer hablar a Hugo Chávez sobre el acuerdo, un tema netamente colombiano y de gran trascendencia para nuestro país, es de gran ayuda para que el acercamiento se concrete, máxime si se tiene en cuenta que las FARC no ven con malos ojos al presidente venezolano.

El Ministro Arias debería, en lugar de tratar de imitar a Uribe, cosa que le queda muy mal, pensar en los cientos de campesinos que dice defender desde la cartera del campo, y que en últimas son los más perjudicados con esta guerra maldita que en los despachos ministeriales no se siente. Defender el país es defender su gente, defender sus intereses y no alzar el brazo derecho, ni pensar en la esvástica.

Las palabras subidas de tono, como las que utilizó Uribe frente a un indefenso Moncayo en plena Plaza de Bolívar y como las que utiliza usted, doctor Arias, de cuando en cuando y especialmente en la columna de marras, no ayudan a salir de un conflicto. Cada vez que hay alguna opción para destrabar las dos partes en disputa (en estos momentos Venezuela propone una), algún miembro de la Casa de Nariño sale con bravuconadas usando un lenguaje poco apropiado para negociar.

Francamente, da vergüenza que no se plantee nada, es decir, si es inadmisible el despeje, entonces qué se propone, dónde está la contrapropuesta. Eso de salir a decir que suelten a los secuestrados para después negociar, es no querer negociar pues precisamente se trata de llegar, por medio de la negociación, a una liberación masiva de guerrilleros presos y de civiles, policías y militares en cautiverio, lo cual, posteriormente, nos acercaría más a la paz. Lo anterior también va para las FARC que ni se inmutan, ni se pronuncian, ni plantean, ni proponen. ¿cuál es el real interés del despeje?, ¿se quedaron sin discurso?, ¿Todavía creen que van a llegar al poder por la vía armada?, Ilusos.

Las cosas en Colombia han llegado a tal punto que desde hace rato, los que se encuentran al margen de la ley, son quienes ponen las reglas del juego y sus condiciones. Pero demostrado está que acabar por la vía militar a la guerrilla también es imposible, de nada han valido los miles de millones de pesos invertidos en la guerra. ¿Qué queda entonces si no es negociar? Sin embargo, tal parece que más vale seguir empecinados en la enfermiza vanidad, que el ministro Arias no reconoce y achaca a las FARC, en la opulencia de Palacio, en la poca voluntad de salir de los costosísimos conflictos por una vía de diálogo.

Ya sabemos ministro que esa guerrilla hace años dejó de ser política y se volvió delictiva, pero no se puede acabar una contienda con palabras emotivas sino con un lenguaje racional. Decir “FARC-EP significa Fanatismo Asesino Ruinoso y Cruel: Enemigos del Pueblo”, en momentos en los cuales el verdadero pueblo exige una solución al conflicto, es echarle leña al fuego.

Se le olvida a Arias que la sangre y el dolor son producto de la guerra y no del diálogo, que a sangre y fuego, como quiere su amo acabar con los alzados en armas, sólo se engendra más sufrimiento y menos vida. Y se le olvida al muy estudiado doctor Andrés Felipe que de las experiencias también se puede aprender. Despejar con condiciones y con la sartén por el mango, como nos debió haber enseñado un despeje pasado, puede ser un camino menos sanguinario que el que nos espera si las dos partes se siguen mostrando los dientes.

El clamor y el ruego de los millones de campesinos colombianos, como usted lo dice, ministro, es por que se acabe la guerra y no por que se militaricen sus fincas, sus parcelas o sus terrenos. La seguridad nace con inversión social, con oportunidades, con competencias justas y no con Tratados de Libre Comercio amañados con la fórmula del embudo en donde lo ancho tiene las estrellas norteamericanas impresas; nace con educación y capacitación y no, señor ministro, con la autoridad que da un fusil militar, paramilitar o guerrillero.

No se preocupe ministro que el Estado no claudica ni se debilita cuando piensa en la inmensa minoría, por el contrario se engrandece y se inmortaliza. La Paz no debería ser un tema político sino uno humanitario. No se le va a regalar el país a nadie, eso no sería patriótico, ni serio, ni responsable, pero si se trata de devolverle la seguridad a los colombianos, hablar, con o sin despeje, con el grupo que más nos atormenta, debiera ser una prioridad.

No espere gestos generosos y menos del enemigo. Más bien demuéstrenos a los colombianos que su inmenso estudio y preparación le han servido y nos han servido de algo. Convenza a su amo y hágale entender que hablar con los amigos es fácil pero que hacerlo, y mucho más, lograr consensos con quienes no están de acuerdo, es de verdaderos líderes, de verdaderos dirigentes, de reales estadistas, de íntegros y juiciosos intelectuales y estudiosos. La palabra, doctor Arias es más fuerte que las armas y en una negociación, las partes deben ceder, las dos, ¿en qué lo hace el gobierno?. Por si acaso, y si se le olvidó a usted la historia, recuerde episodios como el del IRA y léase, aunque creo que ya lo debió hacer, un librito de hace algunos años escrito por José Noe Ríos, Cómo negociar es su nombre.

Ministro, muy seguramente los hermanos de Pradera y Florida dejarán la angustia cuando vean que los bufones se sientan a dialogar y logran la paz.

P.D. ¿Será que nuestro presidente queda mal si uno foráneo consigue lo que ninguno en nuestro país?

martes, julio 03, 2007

¿Por qué votar por Samuel?

Fotografía tomada de www.samuelalcalde.com
Aunque la clase política colombiana se caracteriza por el oportunismo, la corrupción, la charlatanería y la búsqueda constante de beneficios personales, el pasado de Samuel Moreno Rojas es un buen aval para pensar seriamente en votar por él.

Si bien es cierto que tener la sangre de uno de los mejores presidentes de la historia de nuestro país, según lo muestran la misma historia y varios prominentes analistas políticos, no es garantía para que se gobierne de la misma manera, sí es cierto que la formación de un ser humano radica principalmente en el seno de su hogar y aunque ni hijos ni nietos pueden ser iguales a sus padres o a sus abuelos, los ejemplos de la familia cuentan, y mucho, a la hora de actuar.

La experiencia política de Samuel Moreno Rojas no es inventada y no se ha construido con la improvisación. De tiempo atrás es sabida su militancia y su accionar en pro de las clases menos favorecidas, su paso por el Congreso no ha sido signado por la muda asistencia a la cual están acostumbrados muchos de sus integrantes, y su visibilidad, positiva, se ha hecho evidente a lo largo de su estadía en ese órgano legislativo.

Samuel Moreno es un político de estirpe y abolengo y no una alimaña como muchos de los que gobiernan o aspiran a gobernar a costa de enriquecimientos lícitos o ilícitos y de otras cositas non sanctas, sin pensar en el bien común, pero pese a que la política es eso, no todos son iguales.

No es un aparecido y por lo tanto del arribismo característico de la mayoría de los políticos tiene poco. En términos populares, no es un “levantado” y hasta donde se sabe no tiene sed de venganza con nadie. Ha sido coherente con su pensamiento de izquierda, así lo ha demostrado desde la ANAPO, desde el Capitolio y como presidente del Polo Democrático Alternativo.

En fin, su condición de buen ser humano, proveniente de su familia, como también lo demuestra su hermano Iván, un destacado ex-alcalde de Bucaramanga y su madre, doña María Eugenia Rojas de Moreno, destacada dirigente política que se caracterizó por su marcada solidaridad con los necesitados a través de la dirección de la Secretaría de Asistencia Social, SENDAS, entre los años 1954 y 1957 desde donde promovió programas como mercados populares, vivienda social, restaurantes para niños y ancianos, entre otros, es garantía para, por lo menos, confiar en un hombre que muestra voluntad, carisma y compromiso con la ciudad que nos alberga.

Con ese pasado miremos el presente, y en aras de ofrecer argumentos para pensar con seriedad en Moreno como Alcalde Mayor, es bueno referir algunos aspectos. Lo primero es tener en cuenta que el Polo sale no muy bien librado del Palacio Liévano, así las campañas contra el hambre den una buena calificación a Lucho Garzón a quien se le olvidó el tema de la movilidad, del empleo y se convirtió en incondicional ayudante de Peñalosa, a quien, entre otras cosas, la sociedad debería vetar de por vida por tratar de acabar con las clases media y baja. Pero así como no todos los políticos son sabandijas, tampoco todos los miembros del PDA lo son y Samuel Moreno es uno de los que se destaca. Su programa es viable y tal como lo dice en sus propuestas, encaminado para una sociedad mejor y no para una ciudad mejor como lo vislumbra Enrique Peñalosa, que ve a Bogotá en los muros y no en su gente.

Por otro lado, lo del tren de cercanías lo dijo primero Moreno en una entrevista realizada por Yamid Amat en el diario El Tiempo y no Peñalosa que como buen político, es decir experto en la palabrería barata y el engaño refinado, salió luego a proponerlo. Samuel es el único que ha defendido el carro particular sin olvidarse del medio ambiente y de los trancones; aunque no lo dice directamente, vive aquí y no el exterior donde debe sentirse a sus anchas el elitista candidato del Partido Liberal Colombiano; ha hablado de la seguridad en el marco de la inversión social, es decir desde la raíz del problema; plantea el metro, solución al transporte que ha debido implantarse desde hace mucho tiempo; ve el Transmilenio como un servicio complementario, como debe ser; promueve un plan de construcción masiva de vivienda de interés social para un millón de personas; habla de prohibir la distribución masiva de diesel, el principal causante de la contaminación y del cuidado de ríos, humedales y cerros; en términos generales, muestra honestidad y transparencia al igual que María Emma Mejía, excelente contrincante en la consulta pero a quien querríamos ver salvando nuestro país en las altas esferas internacionales donde se mueve como pez en el agua y no en la alcaldía de Bogotá, en la cual sería la prolongación de Lucho.

Leonor Serrano brilla por su ausencia y aunque aguerrida, cuenta con poco respaldo y poca imagen para gobernar la capital de la república. Lo último que debemos pedir es cuidado a Samuel Moreno Rojas, porque a pesar de no haberse contagiado de la putrefacta política, no está exento de ello y no quisiéramos ver al nieto del general untado de “peñalositis” o “uribitis”.

jueves, junio 07, 2007

La estrategia de Caracol

Foto: By DAYAcolombia
Si honestamente hay un compromiso con la verdad, éste debería empezar por casa y no simplemente con muestras de otros, a quienes consideran valientes por destapar su intimidad ante un país entero.

Dentro de las innumerables estrategias que el Canal Caracol ha inventado para atrapar televidentes, se encuentra ahora el programa Nada más que la verdad, copia, claro está, de otro norteamericano que, según dicen, cautivó a muchos pero luego se vino en picada.

Parece ser que lo mismo va a pasar con nuestro clon colombiano, pero eso es lo de menos, aquí lo que importa es cómo desde hace largo rato, Caracol ha venido jugando con el televidente, cómo lo ha venido engañando, de qué manera tan patética lo hacen creer cosas que no pasan, y cuánto lo ha irrespetado con tanta chabacanería, con tantos don “Jediondos” y con tantos cambios en su programación sin previo aviso.

Vamos por partes. Desde la inauguración de los canales privados, tanto RCN como Caracol, con el legítimo ánimo de captar audiencias, han presentado desde testimonios insólitos, por lo inverosímiles, como el de Virginia Vallejo, hasta la estupidez absoluta representada, en carne y hueso, por un “actor”, símbolo de la ordinariez y la vulgaridad, que dice llamarse humorista pero que en vez de risas causa repulsión y asco. Lo único que realmente está acorde con su personaje es el nombre, hediondo, por decir lo menos.

Errorcitos como estos no pueden menos que hacer pensar dos cosas: o que nuestro país se entretiene con lo más asqueroso de la miseria humana o que definitivamente los “creativos” de los canales, lo son, pero para introducir malos formatos de otras latitudes o que no tienen lo suficiente de ingeniosos para lograr, con inteligencia, altura y clase, cautivar a un público que contrario a lo que se cree, está pidiendo más cosas para pensar y menos para vomitar.

Y no sólo esos son lo errores, veamos: hace un tiempo en el mundo de los comentaristas deportivos, se le conocía al “doctor” (no se sabe en qué, pero doctor) Carlos Antonio Vélez como el señor “palabra de Dios”, ese apelativo se le queda corto hoy a Javier Hernández Bonnet a quien deberían simplemente llamarlo Dios. Sólo a él se le ocurre, con sus comentarios absurdos, decir que hay que ceñirse al manual del jugador de fútbol y que en virtud de eso, quienes practican ese deporte, deben patear el balón con la parte superior del dedo meñique del pie derecho, en un tiro directo o en cualquier otra jugada. O que, por ejemplo, Blas Pérez, en un partido reciente de la Copa Libertadores, y en un momento realmente difícil para la consecución de un gol, debió, en el aire, retroceder, hacer los movimientos para cabecear, es decir, seguir al pie de la letra del tal manual , los tres tiempos que desde la fundamentación futbolística un jugador debe saber y proceder a realizar el cabezazo. Con ello, dijo el comentarista, hubiera enmendado el error que cometió y tal vez hubiera anotado un tanto, que para Bonnet, según el “análisis” era pan comido. Suma sapiencia.

Pero bueno, quizás no tenía nada más que decir y como muestra de su posible frustración como técnico de fútbol, se le vino a la cabeza semejante idiotez.

Siguiendo con la colección de falsedades y con la muestra de tonterías podríamos citar estas otras perlas: Ahora le dio a Jorge Alfredo Vargas, uno de los peores presentadores de toda la televisión colombiana, según me enteré, dicho por la mismísima Negra Candela, por entrevistar en su Mesa de Noche a nadie más que a doña Clara de Rojas, la abuelita tierna de un niño que nadie sabe si realmente está disfrutando de un paraíso en la libertad que otros no tenemos y que añoramos o en la paz que quizás no entendemos.

¿Quién ha dicho que al niño Emmanuel lo tienen en las mismas condiciones en las que está su madre? No lo sabemos, lo que sí podemos inferir, sin mucho esfuerzo, es que una entrevista signada por el dolor de una madre o de una abuela, no puede más que generar lástima y compasión y no una verdad que en aras de un buen periodismo debería primar en un programa conducido por un periodista. Jorge Alfredo está haciendo lo mismo que suponemos critica en las aulas universitarias, es decir, preguntándole a alguien que sufre qué siente.

Y sieguen más detallitos, qué pena Jorge Alfredo pero son suyos. Miren la siguiente declaración de Carolina Cárdenas, una participante del programa Nada más que la verdad, publicada el pasado viernes primero de junio en la sección de farándula de El Tiempo.com:

"Es decir, una cosa son las preguntas del cuestionario, otras las que le hacen a uno en el polígrafo y otra las que contesta uno en el programa. Por ejemplo, a mí en el cuestionario nunca me preguntaron si había abortado. Y en el programa, cuando me hicieron la pregunta "¿Usted aprovecha su cargo de auditora para asuntos personales?", dije que no. Pero ahí dijeron corten y Jorge Alfredo me dijo: tienes que decir que sí".

¿Cómo así? ¿Y acaso una funcionaria del canal, según escribió el editorialista del mismo diario en su nota del 5 de junio, no dice que “se trata de una contribución a un país que "está hablando de decir la verdad"” ?.

Sigamos. Lo de los noticieros del canal es cuestión de profesionalismo y de buen juicio periodístico. Vamos sólo a hablar de los llamados extras, a los que me he referido en otros espacios como un elemento poco serio que lo que procura antes que dar una información de última hora, es llamar la atención con noticas de poca monta. La gente se pregunta si de verdad es más importante hacer un gran despliegue técnico y humano para mostrar la liberación del “canciller” de las FARC o si realmente es mucho más importante, por ejemplo, dedicar todos los esfuerzos a profundizar la noticia de un atentado contra un viceministro de educación. Como parece ser que el show vale más que la vida, pues el tratamiento que se le da a la información en el Canal Caracol, no podía ser otro.

Por su parte Amparo Pérez hace lo que puede como empleada del canal. Cree que llevando a su programa Doble Vía al hediondo humorista o al presentador de la verdad entredicha para que den explicaciones de algo que a simple vista la tiene, convence a los televidentes con su supuesta defensa de los mismos cuando se sabe que lo que se busca con ese espacio es la defensa del mismo canal.

Hay que rescatar, de todas formas, lo que precisamente en Doble Vía dijo el pasado miércoles 6 de junio, Camilo Durán, compañero de la mesita de noche de Jorge Alfredo y vicepresidente de Asuntos Públicos del canal: el morbo hace parte de la condición humana. Estamos de acuerdo, los seres humanos tal vez somos más hediondos que “Don Jediondo”.


Podríamos seguir enumerando joyitas y perlitas pero para no ahondar en temas como su gobiernismo, por ejemplo, resumo diciendo dos cosas: la gente no es boba, así parezca y al cliente (en este caso televidente) hay que tenerlo satisfecho o por lo menos respetarlo. Segundo, si Caracol continúa con esa mediocridad, lo mejor sería que en serio, implantara una estrategia como la del caracol, o sea, que dejara caer un buen muro en el interior de sus instalaciones a ver si alguien despierta aunque sea por el ruido.